Saenz De Oiza, Arquitecto

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Autor: Miguel Angel Baldellou
Nº Páginas: 302
Editorial: NOBUKO/DISEÑO EDITORIAL
Francisco Javier Sa´enz de Oiza (Ca´seda, Navarra, 1918- Madrid, 2000), ha sido considerado de forma una´nime por la cri´tica especializada uno de los maestros de la arquitectura espan~ola de la segunda mitad del siglo XX. Titulado en Madrid en 1946, su arquitectura recorrio´ los principales caminos que marcaron esa e´poca con inusitada brillantez. En las distintas etapas en que puede dividirse su obra logro´ realizar varias piezas maestras. Asi´, en una primera, que abarca desde 1946 hasta finales de la de´cada de 1950, la obra clave fue la Basi´lica de Aránzazu en Guipu´zcoa, en la que reviso´ las premisas de la arquitectura religiosa, su relacio´n con las artes pla´sticas y la modernizacio´n del lenguaje en una obra de arte total. Entre 1953 y 1960, su ocupacio´n prioritaria se volco´ en la vivienda de mi´nimos, logrando caracterizar la arquitectura social de la e´poca, con numerosas obras y proyectos en Madrid (Viviendas en el Manzanares, poblados de Fuencarral A, de Entrevi´as, unidades vecinales de Bata´n y Loyola). En la de´cada de 1960 su trabajo giro´ en torno al proyecto y construccio´n del edificio de Torres Blancas, en Madrid. Esta obra supuso su definitiva consagracio´n en el panorama internacional. La de´cada de los 70 estuvo protagonizada por la construccio´n de la torre de oficinas para el Banco de Bilbao en Madrid, en la que realizo´ una si´ntesis memorable de sus experiencias anteriores. A partir de los an~os 80, su arquitectura se diversifico´ en opciones formales que acentuaron su perfil ecle´ctico. En estos an~os construyo´ varios ejemplos notables que fueron acompan~ados de la pole´mica. Su decidida vocacio´n le llevo´ a participar, desde el principio de su actividad, en numerosos concursos en los que triunfo´ con frecuencia y que le permitieron experimentar de forma continuada con sus propios li´mites expresivos. Su capacidad para la invencio´n figurativa y para precisio´n te´cnica constituyeron las bases sobre las que cimento´ sus mejores propuestas, que le otorgaron el puesto de privilegio que ocupa en la memoria de sus numerosos seguidores y disci´pulos. Madrid, en cuya Escuela de Arquitectura dejo´ una huella profunda como maestro de varias genera- ciones, le debe dos de sus iconos mas representativos: los edificios de Torres Blancas y del Banco de Bilbao. Aunque so´lo fuera por estas dos piezas, su memoria deberi´a ser recordada por la ciudad de forma permanente. Con Pro´logos de Rafael Moneo, Alberto Campo Baeza y Javier Sa´enz Guerra.