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Educar tiene sentido. Los adolescentes y el consumo peligroso del alcohol.

Viviana M. Gallo y Viviana B. Méndez
Marca: Logos
Disponibilidad: En stock
$U 540
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Autor: Viviana M. Gallo y Viviana B. Méndez
Páginas: 213
ISBN: 9789871764235

Educar tiene sentido. Los adolescentes y el consumo peligroso del alcohol.

En la actual sociedad postmoderna, el consumo de alcohol coloca a los jóvenes ante situaciones de riesgo.

La información acerca de las consecuencias, los daños psíquicos y orgánicos de la ingesta de alcohol, las señales de consumo, las disfunciones de los sistemas familiares y educativos que impulsan al adolescente a tapar consumiendo aquello que no puede elaborar, son puntos claves al momento de prevenir.

Las intervenciones necesarias implican formación, información, participación y toma de decisiones en tres entornos altamente significativos para el ser en crecimiento: la familia, la escuela y la sociedad. Esto nos convierte a todos y a cada uno en "actores activos" de la comunidad.

No es una tarea exclusiva para los expertos, sino que también lo es para la familia y los agentes educativos. Es necesario preparar, educar, formar, personalizar y orientar a nuestros adolescentes. De esta forma, podrán ir desarrollando sus potencialidades para hacerse fuertes y hacerle frente a todo aquello que tengan que superar, fortaleciéndose en los valores que dan sentido a su vida.

Si conocemos el panorama social y legal del consumo, y las características evolutivas de los adolescentes, podremos descubrir la necesidad de conocer para educar. Hoy, más que nunca y sobre todo en estos temas, educar tiene sentido.

Autor: Viviana M. Gallo y Viviana B. Méndez
Páginas: 213
ISBN: 9789871764235

Educar tiene sentido. Los adolescentes y el consumo peligroso del alcohol.

En la actual sociedad postmoderna, el consumo de alcohol coloca a los jóvenes ante situaciones de riesgo.

La información acerca de las consecuencias, los daños psíquicos y orgánicos de la ingesta de alcohol, las señales de consumo, las disfunciones de los sistemas familiares y educativos que impulsan al adolescente a tapar consumiendo aquello que no puede elaborar, son puntos claves al momento de prevenir.

Las intervenciones necesarias implican formación, información, participación y toma de decisiones en tres entornos altamente significativos para el ser en crecimiento: la familia, la escuela y la sociedad. Esto nos convierte a todos y a cada uno en "actores activos" de la comunidad.

No es una tarea exclusiva para los expertos, sino que también lo es para la familia y los agentes educativos. Es necesario preparar, educar, formar, personalizar y orientar a nuestros adolescentes. De esta forma, podrán ir desarrollando sus potencialidades para hacerse fuertes y hacerle frente a todo aquello que tengan que superar, fortaleciéndose en los valores que dan sentido a su vida.

Si conocemos el panorama social y legal del consumo, y las características evolutivas de los adolescentes, podremos descubrir la necesidad de conocer para educar. Hoy, más que nunca y sobre todo en estos temas, educar tiene sentido.

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